domingo, 28 de abril de 2013

Memories are killing me

Cuento los días que tardo en olvidarte, aunque sé que pase una semana, un mes o incluso años, parece que no lo voy a conseguir. Logré aprenderme tan de memoria tan de memoria cada una de tus pecas, cada una de tus arrugas, que me resulta casi imposible olvidarlo. Echo de menos tenerte tan cerca que me podía ver reflejada en tus ojos marrones, o que burlaras de los ojos que llevaba cuando me pasaba la noche entera sin dormir. La forma en la que te preocupabas por mi. Esa forma tan particular de morderme la oreja o los labios. Verte corriendo hacia mi solo porque te morías de ganas de verme. Tocarme el pelo y  y deshacer todos mis rizos. Poner la mano para que me la cogieras y si tardabas más de un segundo decirte ah, ya tarde. Que me taparas los ojos para darme una sorpresa. O que hicieras el idiota solo para verme sonreír. No decirte lo mucho que te quería y tu enfadarte. Hablar a todas horas. Planear nuestro futuro. Estar cada segundo pensando en lo que estarías haciendo y recordarte en cada canción que escuchaba. Saber que podía contar contigo pasase lo que pasase. El poder pasarme horas y horas mirándote, sin decir ni una sola palabra. Despertarme y ver que estas a mi lado y que sigues ahí tal y como me prometiste. Y mientras juegas con mi pelo llegar a la conclusión de que has sido, eres y seras siempre mi debilidad.